El Peral Silvestre

Esta película del 2018 cae el categoría de “cine de arte”, un drama familiar y existencial que deberá recibir paciencia y contemplación para entender el contraste entre la vieja y nueva Turquía, cambio generacional interpretado por un joven inquieto y revolucionado dispuesto a convencer a cualquiera con sus nuevas ideas. La simbología es su característica más sobresaliente, y no solo por las imágenes, sino por los diálogos, aunque bastos, destapan el arraigo de una sociedad que poco a poco está mirando más al exterior.

Cuando regresa al lugar donde nació, después de graduarse como maestro, Sinan (Aydın Doğu Demirkol) se enfoca en publicar su texto, pero la situación económica y cultural no están completamente de su lado. Entre los diferentes discursos personales de un profesor, un político y amistades, se suma el de su familia, como obstáculos y caminos divergentes a la visión de un inmigrante recién llegado a su tierra.

La base de El Peral Silvestre gira en torno a Sinan Karasu y sus discusiones permanentes con todo el mundo, siendo el más constante con su padre, un maestro (Murat Cemcir) adicto a las apuestas, pero con quien más afinidad sentimental e ideológica comparte, mostrado en el profundo final de la misma historia. Gran cierre.

Nuri Bilge Ceylan, director de esta cinta que entra En Competencia dentro de la Selección Oficial del Festival de Cannes, comparte un relato de tres horas, que si bien el guión mantiene una línea persuasiva y hasta religiosa que provocan al diálogo y la controversia, cae en un letargo espacial justificado solo por la fotografía.

Si tienen oportunidad de verla háganlo sabiendo que no es un cine muy fácil de contemplar, pero si convincente por su estructura y la manera en que plantea y resuelve su historia. Seguro al final habrá quien este a favor o en contra ¡Díganos!

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